jueves, 4 de agosto de 2016

EL ADVERSARIO

Un ser muy real. Sobrehumano. Mel Gibson acertó en ofrecer una representación del personaje que lo hace aparecer entre sombras, escurridizo, pero siempre presente. Intrigante, enigmático y constantemente al acecho, atento a cada paso de Jesús de Nazaret durante lo que supone serían las últimas horas con vida del galileo.
Ya una vez tuvo que desistir de su malvado propósito tras haber agotado todo su arsenal. Pero ahora pudiera ser diferente. En aquel entonces el hombre se encontraba debilitado físicamente tras haber ayunado durante cuarenta días en pleno desierto, mas una fuerza sobrenatural lo confortaba.
Con mucha propiedad Jesús citaba: "No sólo de pan vivirá el hombre..."
Ahora se encuentra agotado física y mentalmente. Sumido en total angustia -él mismo lo da a conocer- hasta morir. Por momentos parece dudar si bebe o no la copa que su Padre celestial le dio (Marcos 14:35; Juan 18:11). Traicionado por uno que comía de su mismo plato, sabe bien que en pocas horas todos sus discípulos le habrán abandonado. El tiempo oportuno llegó. La hora del poder de las tinieblas (Lucas 22:53).
Los Evangelios sinópticos relatan cuando Jesús fue llevado por el Espíritu [Santo] al desierto, expresamente  para ser tentado por el diablo. El mismísimo tentador, diablo o Satanás (así lo nombra indistintamente Mateo) en persona procuraba inducirlo a hacer cosas que Jesús ciertamente estaba en capacidad de hacer, cosas que no eran malas en sí y de paso satisfacían alguna necesidad por demás legítima. Una tríada de tentaciones in crescendo en las que Satanás incluso con base bíblica le sugiere manifestar su poder como Hijo de Dios que vino a establecer su reino en la tierra. Jesús le resistió con firmeza citando la palabra de Dios y por último lo echó de allí: "Vete, Satanás". Dice Lucas que Satanás se apartó de él hasta un tiempo oportuno (Lucas 4:13, Biblia Textual).
La tentación tiene dos caras. Por un lado el creyente es puesto a prueba en cuanto a su confianza en Dios y su determinación de obedecer, fortaleciendo de esta manera su fe y relación de amor con el Padre. En tal sentido Dios probó a Job permitiendo los ataques del diablo quien procura hacerlo pecar. Es el lado oscuro de la tentación: Satán, cuyo nombre significa adversario hace todo por sabotear el plan perfecto de Dios. Finalmente, Dios hace su voluntad y los estragos que el maligno intentaba hacer son transformados en bendición.
De continuo nuestro Señor fue probado: "vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas" (Lucas 23:10). Tentado en todo como nosotros, pero sin pecado (Hebreos 4:15). Su victoria estuvo en hacer siempre cuanto agradaba al Padre. Nunca hizo nada para enorgullecerse ni alabarse a sí mismo. Todas sus manifestaciones de poder, los milagros que hizo fueron impulsados por compasión, para socorrer algún necesitado. Nunca hubo tal cosa como "exhibicionismo santo". Y durante las horas de tinieblas y de sombra de muerte, cuando el terror y la angustia convergían con rigor sobre su débil humanidad, acudió suplicante con total sinceridad al único que podía librarle (Hebreos 5:7-8).
La Biblia advierte que nuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8). En razón de ello nos expide una garantía: "Pues cuanto el mismo fue tentado en el sufrimiento [recordemos el Getsemaní], es poderoso para socorrer a los que son tentados" (Hebreos 2:18). Dios asume el compromiso de que no nos dejará ser tentados más de lo que podemos soportar y nos dará juntamente con la tentación la salida para que podamos resistir (1 corintios 10:13) de manera que podemos decir como Job: "me pondrá a prueba, y saldré refinado como el oro" (Job 23:10).

No hay comentarios:

Publicar un comentario