SALTERIO



Me propongo compartir el estudio de algunos salmos que tienen un profundo significado para mí, pues a través de ellos Dios me ha bendecido. Una buena parte son reflexiones que han dado reposo a mi alma en momentos difíciles. Me veo retratado en ellos y lo que es mejor, veo en ellos el retrato de un Dios amoroso que se ocupa de sus hijos cuando nos allegamos a él: desprovistos, menesterosos, empobrecidos, oprimidos y desalentados, cual viudas y huérfanos en busca de socorro.
El término Salmo viene del griego Psalmoi que a su vez proviene del hebreo Mizmar y significa Poema para ser cantado con instrumento de cuerda. Salterio, título que se da al libro de la Biblia que contiene los salmos, viene del griego Psalterion y se refiere al instrumento que acompañaba a los cantos. Son parte del poemario de Israel.
La poesía hebrea 
Para nosotros los occidentales, los principales elementos de la poesía son rima (ritmo fonético, tiene que ver con la coincidencia de sílabas al final de los versos) y métrica (el arte de la estructura de los versos tomando en cuenta número de sílabas y la acentuación).  Ejemplo:
       ¡Qué hermoso se ve el puente
       De piedra sobre el río!
       Abajo, la corriente,
       Arriba, el caserío. 
       ¡Qué hermoso se ve el puente
       De piedra sobre el río!  (Amado Nervo) 
En la poesía hebrea no existe rima ni métrica. Tal carencia sin embargo no le resta belleza. Afirma Pablo Hoff (Libros Poéticos, 1998): "Los distintivos esenciales de la poesía en general tienen que ver con la mente poética. Se expresa a menudo con el uso del lenguaje figurado y la expresión emocional. El poeta busca imágenes vívidas, metáforas hermosas y términos tiernos, vehementes y persuasivos."
Es decir, la poesía hebrea se expresa mediante asociación de imágenes. Ejemplo:
       Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
       Estoy maravillado, 
       Y mi alma lo sabe muy bien,
       No fue encubierto de ti mi cuerpo,
       Bien que en oculto fui formado,
       Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
       Mi embrión vieron tus ojos,
       Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
       Que fueron luego formadas,
       Sin faltar una de ellas.   (Salmo 139:14-16).
Para tener una mejor comprensión y sacar mayor provecho al estudio de los Salmos o simplemente a su lectura devocional se recomienda considerar los siguientes aspectos:
El Paralelismo hebreo 
Se trata de una armonía o correspondencia del pensamiento. El verso se expresa en dos partes, la primera de las cuales es paralela a la segunda. Algunas formas de Paralelismo hebreo son:
Paralelismo sinónimo: expresar dos veces la misma idea con palabras distintas:
        Salmos 15:1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?
        ¿Quién morará en tu monte santo? 

Paralelismo antitético: oposición o contraste de dos ideas o imágenes poéticas:
        Salmos 37:22 Porque los benditos de él heredarán la tierra;
        Y los malditos de él serán destruidos 
Paralelismo sintético: cuando el segundo verso o los que siguen completa, explica, ejemplifica o termina de expresar el pensamiento enunciado en el primero:
       Salmos 23:1 Jehová es mi pastor;
       nada me faltará.
Singularidad de la poesía hebrea
Los pueblos paganos vecinos de Israel tenían también sus "salmos". La arqueología ha permitido conocer canciones religiosas de civilizaciones antiguas: salmos fenicios, egipcios, sumerios, etc. Aunque existen semejanzas en idioma y forma poética e incluso se plantea la posibilidad de cierta influencia egipcia en la literatura sapiencial hebrea; en lo que refiere a contenido existe un abismo entre los salmos de Israel y los de pueblos vecinos. Todas las religiones paganas procuraban con sus poesías contentar a sus dioses, en cambio de cada línea bíblica de los Salmos, se evidencia una relación de pacto con Dios, quien habita "entre las alabanzas de Israel" (Salmo 22.3).
Himnos del Pacto
Sostiene Van Deursen (Los Salmos, 1996) que "los salmos son, de principio a fin, himnos del Pacto"; en razón de que fueron escritos con posterioridad al establecimiento del mundo israelita en el monte Sinaí, donde Dios se reveló a la nación hebrea, les entregó la Thorá y dio a conocer su pacto como pueblo escogido y especial tesoro entre todos los pueblos de la tierra. Esto incluye salmos contenidos en otros libros de la Biblia como la canción de Débora (Jueces 5), el canto de Ana (1 Samuel 2) o la oración del profeta Jonás (Jonás 2).
La Thorá 
Las ordenanzas que Dios les entregó por intermedio de Moisés son el fundamento de la nación de Israel. Así lo expresa la oración atribuida a David ante rebelión de Absalón :
        Si fueren destruidos los fundamentos [si se pisoteare la Thorá],   
       ¿Qué ha de hacer el justo?       (Salmo 11:3)
Precisamente el tema del primer salmo a manera de introducción del libro es la Thorá. El nombre Jehová o Yahvé con el cual Dios se reveló a Israel y lo sacó de Egipto para hacerlos entrar en una relación de pacto es una constante en los salmos. A menudo se hace alusión en ellos a la apoteósica salida de Israel y los cuidados de Dios para con su pueblo escogido. De manera que la realeza de Jehová siempre está presente. Un ejemplo de la relación de los salmos con la Thorá lo tenemos en el ampliamente conocido salmo 121. El mismo concluye con el verso que dice:
       "Jehová guardará tu salida y tu entrada
       Desde ahora y para siempre"
Las palabras del verso son una afirmación o declaración de confianza en las bendiciones del Pacto prometidas por Jehová como resultado de la obediencia: bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir (Deuteronomio 28:6).
Formación del Salterio 
La compilación de salmos tal como aparece en la Biblia es resultado de un proceso que se desarrolló durante siglos. No se sabe exactamente cómo fue que canciones que eran expresión individual de almas creyentes -hijos del Pacto- llegaron a conformar el himnario de Israel y eran entonados durante las festividades religiosas. Estudiosos consideran que hubo al principio diversas colecciones particulares que con el correr del tiempo se fueron recopilando. En todo caso, la mayoría de los salmos traen debajo del título anotaciones que si bien no forman parte del texto original, arrojan luz sobre el contexto histórico en que nacieron o le dieron origen.
Clasificación de los Salmos
Según el tema se clasifican en himnos o cantos de alabanza, salmos de súplica o sufrimiento, cánticos de acción de gracias, salmos reales o mesiánicos, sapienciales e imprecatorios.

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