miércoles, 27 de julio de 2016

MENSAJERO DE SATANÁS


Hay quienes consideran de “mal agüero” mencionar al diablo. Nuestro Señor no tuvo reparo en referirse a tan funesto personaje y describirlo o más bien descubrirlo tal como es: un criminal mentiroso, falso, instigador,
traicionero, embaucador y enemigo de las cosas de Dios. 
EL DEMONIO
Iniciando su ministerio Jesús se topó con un hombre poseído por un demonio, el cual comenzó a gritar, diciendo: “¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos?...” (Marcos 1:24; Lucas 4:34). En su desesperación el espíritu inmundo admitía una gran verdad: el Hijo de Dios vino para destruir por medio de la muerte [en la cruz] al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo (Hebreos 2:14). Seguidamente el Señor reprendió al demonio y le ordenó salir del cuerpo del hombre poseído, el cual quedó libre de inmediato.
VENCIDO Y APLASTADO
El Señor anticipó el derrocamiento de Satanás (Lucas 10:18) cuya hora de juicio había llegado. Cristo Jesús sería "levantado" en su muerte y resurrección gloriosa y el príncipe de este mundo sería echado fuera (Juan 12:31).
Jesús es la simiente de la mujer que -herido en el talón- aplastó la cabeza de la serpiente conforme a la promesa de Génesis 3:15. Él venció a Satanás y le puede arrebatar el botín, esto es, liberar a los poseídos por el diablo (Mateo 12:27-29). Bien lo dice el coro:
El Señor resucitó, ¡Aleluya!,
Muerte y tumba ya venció, ¡Aleluya!.

Con su fuerza y su virtud, ¡Aleluya!
Cautivó la esclavitud, ¡Aleluya!
EL MENSAJERO
A la luz de esta revelación, ¿cómo es que oímos decir al más grande de los apóstoles que había un mensajero de Satanás que lo abofeteaba, el célebre "aguijón" de Pablo de 2da Corintios 12? Se desconoce la naturaleza de semejante aguijón. Para unos se trata de una enfermedad, otros lo interpretan como una tentación y otros más lo relacionan con la ruda oposición de los judíos. En todo caso era una experiencia muy dolorosa para el apóstol, tal vez distinta de la cadena de padecimientos del capítulo 11 (cárceles, latigazos, garrotazos, apedreado, perseguido, amenazado, desnudo, hambriento, etc.).
LOS BOFETONES
Situación al parecer recurrente ("tres veces he rogado"), que él no buscó ("me fue dado"), humanamente imposible ("rogado a Dios") e indeseable ("que lo quite de mí"), la cual pone en evidencia su propia debilidad: "para que no me llene de orgullo" (a causa de su misticismo y sus experiencias espirituales).
POR POCO TIEMPO
Aunque derrotado, Satanás sigue teniendo poder pues "le queda poco tiempo" en la tierra antes de ser "lanzado en el lago de fuego y azufre" (Apocalipsis 12.12; 20:10). Él es el diábolos (calumniador, acusador, diablo) que hace todo por interferir la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. Es el hombre fuerte que vigila sus bienes (Marcos 3:27), arrebata la buena semilla (Marcos 4:15) y siembra cizaña (Mateo 13:25). Fue capaz de llenar el corazón de Ananías y Zafira (Hechos 5:3), estorbar a la iglesia primigenia (1 Corintios 7:5; 2 Corintios 2:11; 1 Timoteo 5:15), ofreció resistencia a la labor misionera de Pablo (Hechos 13:10) y llegó a frustrar los planes del apóstol (1 Tesalonicenses 2:18). Es tal su desfachatez que incluso se disfraza como ángel de luz (2 Corintios 11:14).
ME HACE FUERTE
Tres veces oró Jesús que si fuera posible pasara de él la copa de sufrimiento, tres veces rogó Pablo que le fuese quitado el aguijón de su carne. El Hijo de Dios tuvo que ser confortado por un ángel. El apóstol fue confortado por el mismo Señor: "Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Corintios 12.9). Muy similar a la promesa de Dios a Moisés: "Mi presencia irá contigo, y yo te daré descanso" (Éxodo 33:14). "Bastar" (arkei) está relacionado con poder o fuerza para soportar cualquier peligro. Pablo se hizo invencible con la presencia, el amor y el favor divinos. Entonces pudo decir: "me gloriaré en mis debilidades, para que repose en mí el poder de Cristo... porque cuando soy débil, entonces soy fuerte''.

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