Siendo hoy sábado me propongo escribir pensando en los más pequeños.
Estando mis hijos todavía pequeños, vivimos cierta experiencia con uno de ellos que se despertaba a diario muy asustado, llorando y
llamándonos con desespero cerca de la medianoche.
Una noche se despertó diciendo que veía algo moverse por la ventana. Pedí al Señor muy
serenamente que me diera una palabra. Entré a la habitación y
me senté con él en el sofá donde ellos solían sentarse para ver televisión.
-Hijo, tranquilízate -le dije- ¿por qué estás asustado?.
-Es que yo veo algo -respondió lloriqueando- que se mueve por la ventana.
-¿Pero qué es lo que ves? ¿Ves alguna persona?
-No, yo no sé qué es -respondió entre sollozos- pero yo veo que se mueve.
Guardé silencio por breves instantes y entonces exclamé:
-¡Ah,
ya sé! Acabo de descubrir lo que se trata -le dije con seguridad
mientras señalaba la enorme palmera frente al edificio- lo que ves es la
palmera que el viento la mueve y su sombra en movimiento se ve por la
ventana. Entonces tu crees que es un monstruo pero sólo es una palmera.
Él se me quedaba mirando sorprendido. Entonces agregué:
-¿Sabes
lo que le pasó una vez a los discípulos? En una ocasión ellos estuvieron
en su barco durante toda la noche. Hacía mucho viento. Se
escucha su silbido... SSHHH... SSHHH... el barco se movía con
el viento... y ¡de repente!... siendo muy oscuro, ellos ven a lo
lejos una sombra...
A estas alturas mi pequeño hijo que tendría 5 o 6 años había olvidado su propio temor y yo continué:
-Los
discípulos ven aquella sombra en medio de la oscuridad de alguien que
camina sobre el mar y sienten mucho miedo. ¿Sabes lo que pensaron?
-pregunté- y el hijo me responde con la misma pregunta.
-No sé, ¿que pensaron?
-Pues los discípulos pensaron que era un fantasma y resulta que no era ningún fantasma, ¿Tú sabes quién era?
-No sé, ¿quién era?
-Bueno,
la sombra que ellos veían era nada menos que el Señor Jesús y ellos
asustados lo confundieron con un fantasma, ¿qué te parece?
El rostro de mi pequeño se iluminaba y el llanto había desaparecido. Entonces agregué:
-Así como los discípulos tú también te confundiste. ¡Ellos confundieron a Jesús con un fantasma! y tú confundiste la palmera con un monstruo.
Oramos juntos y pienso que con esa experiencia ambos aprendimos mucho sobre nuestros temores y particularmente tuve material para predicar en par de oportunidades que he tenido de dirigirme a grupos de niños en apoyo a ministerios infantiles. La historia referida de Jesús andando sobre al mar se encuentra en Mateo 14:22-27; Marcos 6:48-50 y Juan 6:19-21.

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