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viernes, 5 de diciembre de 2014

DIOS HONRA LA FE SENCILLA

Una anécdota del predicador D.L. Moody se refiere a la oportunidad en le presentaron a una dama haciéndole saber que se trataba de una mujer que tenía una gran fe, a lo que ella inmediatamente replicó: -Se equivoca usted, yo tengo muy poca fe, pero tengo un gran Señor.

En los 90 se hizo mucho énfasis en lo que algunos denominaron el movimiento de la súper fe, el cual a decir de unos "trastornó la fe de algunos".
La Biblia hace mención de personas que apenas si tuvieron fe, pero con ese poquito de fe agradaron a Dios y fueron bendecidas. Dios honra la fe sencilla.
TOCANDO EL BORDE DE SU MANTO
Leemos en los Evangelios el caso de una mujer que durante doce años estuvo padeciendo de una hemorragia continua hasta que un día tuvo la oportunidad de acercarse al médico divino: "Mucha gente los siguió y se amontonó alrededor de Jesús. Entre esa gente estaba una mujer enferma. Desde hacía doce años tenía una enfermedad que le hacía perder mucha sangre. Había gastado todo su dinero en médicos, pero ninguno había podido sanarla. Ella se acercó a Jesús por detrás, tocó levemente su manto, y enseguida quedó sana".
APENAS LO TOCÓ
Llama la atención la expresión que utiliza el evangelista: "tocó levemente su manto" (Traducción Lenguaje Actual). En versión Reina-Valera: "tocó el borde de su manto" y la Nueva Traducción Viviente: "le tocó el fleco de la túnica". Momento culminante en que Jesús detuvo su marcha y seguidamente preguntó: —¿Quién me tocó?
Cesó la algarabía del grupo que le seguía y tras breves instantes de silencio en que unos a otros se miran desconcertados, sale Pedro y le dice: —Maestro, ¿no ves que todos se amontonan a tu alrededor y te empujan?
Imaginemos la escena: Jesús como usuario del Metro de Caracas en la Estación Capitolio a las 7 y 40 de la mañana, y justo en el momento de abordar el tren, se detiene y pregunta al gentío que puja por entrar o salir del vagón: —¿Quién me tocó?
ACCIÓN Y REACCIÓN
La respuesta de Jesús a Pedro fue directa y hasta cortante: —Estoy seguro de que alguien me ha tocado, pues sentí que de mí salió poder.
La acción de la mujer impulsada por una fe si se quiere tímida mas no titubeante, produjo una reacción extraordinaria en Jesús. ¿No se ha dicho que la fe mueve la mano de Dios?
Me imagino al Maestro con su mirada tierna, compasiva y profunda, observando a unos y otros, y preguntando de nuevo: —¿Quién me tocó?
Sigue diciendo el evangelista: "Cuando la mujer vio que ya no podía esconderse, temblando de miedo fue y se arrodilló delante de Jesús. Luego, frente a todos los que estaban allí, contó por qué había tocado el manto de Jesús, y cómo de inmediato había quedado sana". ¡Gloria a Dios!
UN POQUITO DE FE ES SUFICIENTE
No hubo diálogo anticipado. Ninguna conversación previa. Nuestro Señor y Dios espera que sus seguidores tengan un conocimiento de Él siempre más perfecto; pero responde ante la fe más sencilla. Incluso la confianza que no llega sino a tocar el fleco de su túnica es suficiente para obtener curación y vida.
Jesús dijo: "Si tuvierais fe como un grano de mostaza..." 

Puedes leer la historia completa en Mateo 9:18-26; Marcos 5:21-43 y Lucas 8:40-56.  

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