¿Cuántos de nosotros no nos hemos encontrado en situaciones donde lo que provoca es "salir corriendo"? Hablo de momentos en que todo parece volverse patas arriba, las cosas no nos salen bien y de paso enemigos gratuitos nos atacan. Es que la vida no está exenta de problemas. Job se refiere al ser humano en su experiencia vital como "corto de días, y hastiado de sinsabores" (Job 14:1). ¿A dónde ir con tanto embrollo? Vayamos a la Palabra. Se ha sugerido que
Salmos 11 refiere a la época en que un joven David era perseguido por el rey Saúl. Parece ser que algunos de sus amigos llegaron a aconsejarle, sin duda que de muy buena fe: "huye al monte como las aves" (v. 2, NVI). Pero el salmista responde proclamando su confianza en el Dios que hizo los cielos y la tierra. De este salmo podemos extraer las siguientes lecciones:
LOS PROBLEMAS NO SE RESUELVEN PORQUE HUYAMOS DE ELLOS
Debemos afrontarlos. No es sabio proceder como el avestruz, hundiendo la cabeza en la arena mientras huye de los cazadores. David dice: <En Jehová he confiado. ¿Por qué decís a mi alma: "escapa cual pájaro al monte?">. También Nehemías en su tiempo expresó con determinación: "¿Un hombre como yo ha de huir?" (Nehemías 6:10-13).
LO PRUDENTE ES RECONOCER LOS PROBLEMAS Y HABLAR DE ELLOS
El ejemplo de Onésimo: Un esclavo que huyó después que robó a su amo Filemón. Posteriormente se convierte a Jesucristo por la predicación del apóstol Pablo. Sin embargo, legalmente tenía un problema y debía resolverlo. Habló de ello con el apóstol, quien sirvió de intermediario para buscar una solución honorable. De eso trata la epístola a Filemón.
ENCARAR LOS PROBLEMAS SIN PERDER LA PERSPECTIVA DE QUIÉN SOY EN CRISTO
David llegó a compararse con un águila en cuanto a su capacidad de renovarse interiormente (Salmos 103:5), con un búho en su soledad (Salmos 102:6) y con un pájaro solitario sobre el tejado (Salmos 102:7); pero no acepta que se lo compare con un pájaro asustadizo que emprende veloz huida ante el menor sobresalto.
LA SOLUCIÓN NO ESTÁ EN MI PROPIA MONTAÑA
Se dice que una traducción literal del texto sería "huye como el ave a tu montaña" pero por más habilidoso que seamos para crear montañas a la medida de nuestros problemas, muchas veces lo que hacemos es complicar más las cosas. David pudo haber huido a los montes, Nehemías ha podido esconderse en el templo, pero ambos enfrentaron su situación confiando en Jehová y salieron airosos. Jonás huyó y empezaron sus verdaderos problemas. El joven rico huyó y pudiera no haber alcanzado la vida eterna. Jesús dijo que quien huya para salvar su vida, la perderá.
EN NUESTRA FRAGILIDAD DIOS ES NUESTRA FORTALEZA
Enemigos poderosos (el rey Saúl y sus vasallos) fraguaban su muerte, pero David declara que su refugio está en Dios (v. 2). Sus enemigos son reales y lo sobrepasan en poder y fortaleza, pero eso no justifica que el hijo de Isaí salga huyendo. El salmista considera que si fuesen destruidos los fundamentos (pisoteada la Thorá), ¿qué podría hacer el justo? (v. 3) simplemente perecería. Pero felizmente "Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven..." (v. 4) por lo tanto el justo, la persona recta, tiene el auxilio de quien aborrece el mal (v. 5), ama la justicia (v. 7) y dará a cada quien su paga según haya sido su conducta (v. 5, 6).
SE REQUIERE SINCERIDAD
"Los íntegros contemplarán su rostro" (v. 7). Jacob vivió huyendo de su hermano Esaú y sólo fue cuando se reencontró y reconcilió con él, que en su corazón hubo paz (Génesis 33:4-9). Ello requirió un examen introspectivo de lo que había sido su vida y antes de reencontrarse con su hermano le fue necesario encontrarse cara a cara con el Señor. Salmos 11 fue escrito por uno que conoce al Señor y sabe quién es Jehová, ante cuyos ojos todos los seres humanos están al descubierto (v. 4).
CONCLUSIÓN
a. El problema de huir del problema es que acrecienta el problema. Como la persona que prefiere ignorar la enfermedad que padece y no va al médico. Elías en su huída descuidó su misión profética. El hijo pródigo al huir de casa abandonó su posición.
b. Llámelo por su nombre. No tema mirar el problema, analícelo. El Señor le dijo al ciego: ¿qué quieres que te haga? ¿Cuál es la necesidad puntual? ¿Problema económico, deudas? ¿Problemas de conducta, ocio, irresponsabilidad, pereza, vida desordenada? ¿Problemas familiares? ¿Cuál?
c. No pierdad su identidad, usted es de Cristo. Actúe como una persona justa, recta, íntegra.
d. Sea sincero o sincera con Dios.
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